Acoso sexual, infidelidad a primera dama e hija sin reconocer opacan gestión económica de Chaves

A nivel económico el presidente ha mantenido el cambio del dólar a niveles bajos, ha controlado la inflación incluso presentando una deflación, la deuda pública total (interna y externa) ha mostrado una tendencia a la baja en relación con el Producto Interno Bruto, pero a nivel personal los escándalos sexuales lo persiguen y empañan su labor.

Redacción | cronicacr.com

Pese a los resultados que el Gobierno ha destacado en materia económica —como la estabilidad del tipo de cambio, el control de la inflación e incluso episodios de deflación, así como la reducción de la deuda pública en relación con el Producto Interno Bruto—, la figura del presidente Rodrigo Chaves continúa rodeada de controversias de carácter personal que han marcado su trayectoria pública.

Durante su administración, el Ejecutivo ha resaltado avances en indicadores macroeconómicos, entre ellos una inflación contenida, una mejora en las finanzas públicas, el descenso gradual de la deuda en proporción al PIB y un entorno fiscal que ha permitido mayor margen de maniobra al Estado. Estos resultados han sido reconocidos por sectores empresariales y organismos internacionales, y constituyen uno de los principales ejes de defensa del Gobierno frente a sus críticos.

Sin embargo, uno de los principales antecedentes que persisten en el debate público se remonta a su paso por el Banco Mundial, institución de la cual Chaves salió en 2019 tras una investigación administrativa que determinó conductas inapropiadas de índole sexual hacia varias mujeres. El organismo le impuso sanciones internas y su separación del cargo, en un proceso de carácter laboral y no penal, hechos que fueron ampliamente divulgados durante la campaña electoral.

A este historial se suman recientes señalamientos relacionados con su vida personal, luego de que trascendiera públicamente un caso de infidelidad a su esposa, la primera dama, Signe Zeikate.

A ella le habría sido infiel con Silvia Aymerich, mujer que reveló todo, así como la existencia de una hija, de nombre Alicia, como la madre del mandatario, cuyo reconocimiento se habría dado tres años después de su nacimiento.

El episodio de infidelidad se habría consumado cuando Chaves ya tenía un año en el poder y según versiones, por esta razón lo habrían ocultado, hasta pasadas las elecciones nacionales.

Igual razón sería la poca y casi nula participación de la primera dama en actos públicos con el mandatario.

Aunque se trata de asuntos del ámbito privado, su impacto en la opinión pública ha reavivado el debate sobre la ética, la coherencia personal y el peso de estos episodios en la valoración integral de su gestión presidencial.